¿POR QUÉ RECHAZAMOS NUESTROS CUERPOS CUANDO FUERON DISEÑADOS PARA AYUDARNOS A DISFRUTAR Y PROSPERAR EN LA VIDA?

¿Qué és la imagen corporal?

La imagen corporal es la representación mental que las personas tenemos sobre nuestra apariencia física. Implica, así, la percepción que tenemos de nosotros mismos, en relación con las emociones y los sentimientos que dicha imagen nos suscita. 

La idea que desarrollamos acerca de nuestra imagen corporal no solo depende de nuestras propias percepciones, sino que también viene muy influenciada por las personas de nuestro entorno y por la sociedad en general. No podemos olvidar que nuestra identidad como personas se genera a través de las experiencias que vamos teniendo a lo largo de nuestro desarrollo personal en constante interacción social. Constantemente recibimos mensajes, implícitos o explícitos de amigos y/o familiares acerca de nuestro cuerpo o nos encontramos expuestos, a veces sin darnos cuenta, a unos cánones estéticos impuestos por una sociedad consumista que relaciona el éxito con la apariencia física. Muchas veces este culto al cuerpo, impuesto por las redes sociales, se aleja de la realidad y la normatividad natural de nuestros cuerpos, creando una imagen idílica e irreal difícil de alcanzar. Estas ideas acerca del cuerpo ideal como antídoto para la felicidad generan, en muchas personas, una imagen negativa de sí mismas que no solo perjudica a su autoestima y su confianza, sino que abre las puertas a desarrollar diferentes trastornos mentales relacionados con la conducta alimentaria (TCA) y/o trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad.

Nuestro cuerpo, independientemente de sus medidas y proporciones es nuestro mecanismo para vivir, disfrutar y experimentar placer. Aunque resulta esencial cuidarlo, ejercitarlo y alimentarlo de manera saludable, obsesionarnos en el «cómo debería ser o cómo debería verse» no es nunca una buena opción para potenciar nuestro bienestar y nuestra salud física y mental. Debemos pues, entender que son varios los factores y los agentes implicados en el desarrollo de nuestro físico: los genes heredados de nuestros familiares, los cambios naturales asociados al proceso de crecimiento y envejecimiento, el ritmo de vida y actividad física que llevamos…

Por un lado, una imagen corporal positiva conlleva una percepción realista de nuestro cuerpo, la capacidad de apreciarlo independientemente de sus medidas, despierta sentimientos de aceptación y apreciación, así como tener consciencia que el cuerpo es solo una parte más de nuestra persona que no tiene nada que ver con nuestra valía como tal.

Mientras que, por otro lado, una imagen corporal negativa potencia una percepción distorsionada del propio cuerpo, despierta sentimientos de vergüenza, ansiedad e incomodidad generando un malestar general a las puertas de un sufrimiento innecesario y limitante.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi imagen corporal?

Alimentarse bien y practicar deporte es una gran medida para desarrollar un cuerpo sano y equilibrado, sin embargo, hay cosas de este que no podemos cambiar por mucho esfuerzo que le pongamos. Entonces ¿si hay cosas que no podemos cambiar de nuestro físico ¿no es mejor aliarnos con nuestro cuerpo que luchar contra él? Lo que realmente es importante no es nuestra apariencia física, sino el cómo nos sentimos respecto a esta. Aceptarnos es el primer paso hacia nuestra felicidad. Independientemente de las proporciones de nuestro cuerpo, siempre habrá cosas de nuestro cuerpo atractivas tanto para nosotros mismos como para las personas que nos rodean.

Es importante comprender que cambiar los pensamientos negativos que tenemos acerca de nuestra imagen corporal no es un camino rápido y fácil. Conlleva, así, un proceso en el que debemos empezar a cambiar la manera en la que solemos relacionarnos con nuestro físico; la manera de observarlo, de hablarle, de tratarle… A continuación planteamos algunos consejos fáciles para fomentar una mayor aceptación y apreciación corporal.

  • Aprecia lo que tu cuerpo puede hacer por ti y celebra de todas las cosas increíbles que tu cuerpo hace por ti: correr, bailar, respirar, reír, soñar, experimentar placer… Trabaja con tu cuerpo, no contra él!
  • Recuerda que la «verdadera belleza» no es algo simplemente superficial. Cuando te sientes bien contigo, con lo que eres, te comportas con una sensación de confianza, autoaceptación y franqueza que aumenta tu bienestar personal y social. Escribe una lista de las diez cosas que más te gustan de ti mismo, cosas que no están relacionadas con tu peso o tu aspecto. Lee tu lista a menudo y observa cómo tu imagen física no define quien eres ni lo que vales
  • Mírate como una persona completa. No somos cuerpo y alma, somos un todo! Cuando te mires a un espejo o te veas mentalmente, elige no centrarte en partes concretas del cuerpo. Ante pensamientos negativos y frustrantes, intenta que aquello que aprecies de ti salga a la luz y gane terreno a la autocrítica negativa.
  • Rodéate de personas que te respeten y te hagan sentir cómod@. Aquellas personas que te critican o intentan hacerte sentirte mal por tu cuerpo o tu apariencia poco les importa el cómo te sientes. Piensa que estos comentarios son parte de su batalla, no de la tuya.
  • Ante los mensajes y las imposiciones respecto al físico perfecto conviértete en un espectador crítico. Presta atención a las imágenes, los eslóganes o las actitudes que te hacen sentir mal sobre ti mismo o tu cuerpo y protesta contra estos mensajes que te hacen ser prisionero de la sociedad y sus influencias poco sanadoras.
  • Agradece a tu cuerpo haciendo algo que le beneficie. Date un baño de burbujas, saca tiempo para una siesta o busca un lugar tranquilo al aire libre para relajarte.
  • Dí basta a los comportamientos autodestructivos y limitantes que no te dejan avanzar. Utiliza el tiempo y la energía que podrías haber dedicado a preocuparte por la comida, tu peso y/o tu apariencia para hacer algo que ayude a los demás y/o que resulte gratificante para ti.

Recuerda que cuanto más practiquemos estos cambios, mejor nos iremos sintiendo con nosotros mismos y con nuestra imagen corporal.

En aquellos casos en los que la propia imagen corporal se asocia a un malestar general, prolongado en el tiempo y con interferencias significativas en nuestro día a día, acudir a un profesional de la salud mental puede ser la única salida para lidiar y salir de este círculo vicioso, dañino y limitante.

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