Corrientes psicológicas

El trabajo psicológico tiene como objetivo ayudar a personas a producir cambios en su vida, resolviendo sus problemas y conflictos disminuyendo su sufrimiento y malestar mejorando su bienestar, salud y rendimiento. 

Actualmente coexisten diversos modelos y corrientes psicológicas, con diferentes métodos de resolver y afrontar los problemas, centrados en conseguir dichos objetivos.

> Terapia cognitivo-conductual centra su atención en la relación existente entre las emociones, los pensamientos, las propias creencias y las conductas de las personas. Conciben los síntomas y/o conflictos emocionales como conductas posibles de modificar a través de la autoconsciencia y flexibilización de los pensamientos y el mundo interno de la persona. Para ello se centran en aportar a la persona recursos válidos para afrontar de manera funcional los problemas y conflictos que le rodean modificando patrones de conducta nocivos que afectan negativamente a nuestra manera de interactuar con nosotros mismos y con los demás.

> Terapias humanistas, como la Gestalt o el Psicodrama, ponen énfasis en darse cuenta de los propios sentimientos más allá de los síntomas para su aceptación y cambio. Para ello se centran en la creatividad, autonomía y la autorrealización de la persona. Según esta corriente la persona es un ser consciente, intencional y en constante desarrollo cuyo mundo interno y subjetivo supone una fuente esencial de autoconocimiento. 

> Terapia sistémica entiende los síntomas como una expresión de las dinámicas y las relaciones sociales que nos rodean. De esta manera centra sus esfuerzos en comprender la influencia de las relaciones e interacciones con las personas relevantes de nuestro entorno, pudiendo trabajar de manera individual y/o colectiva.

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